Lo había deseado desde que era una niña. Y nunca he abandonado esa idea. Desde que era bien pequeñita me subia a la cama e imaginaba que acababa de protagonizar una función teatral magnífica; podía distinguir a cientos, miles, millones de personas aplaudiendome, mirandome y repitiendo mi nombre. La piel se me ponia de gallina..
Nada. Absolutamente nada podia hacerme sentir tan feliz como aquellas tardes de pie sobre la cama interpretando miles de papeles a la vez.
Nada. Absolutamente nada logró hacerme cambiar de idea cuando decidí ir en serio con mi sueño. Ni el enfado de mi padre, ni la incomprensión de mis compañeras de clase, ni las burlas de otros, nada. Nada me cambió de opinión.
A dia de hoy, ya todo se ha calmado: mi padre me apoya, mi madre me aconseja que me vaya lejos, que vuele, que vuele alto...
2011, Un año decisivo: posible cambio de vida. En este año mi camino se divide, o bien sigo luchando por mi sueños fuera de la cuidad, incluso fuera del país, o me quedo aquí en mi ciudad, estudiando cualquier otra carrera.
La vida es corta, y no me voy a dar el lujo de hacerme vieja y preguntarme que hubiera pasado si hubiera intentado seguir aquel camino de sueños.
Nada. Nada me ha impedido llegar hasta este punto y NADA me impedirá seguir en él.
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